Slow Food | Vida sana

Slow Food | Vida sana

El Slow Food es un movimiento que nació a finales de los años 80. En los últimos años, se ha popularizado ampliamente debido al ritmo de vida (Fast Life) y a la alimentación (Fast Food) que tiene la mayoría de gente hoy en día. Con la expresión “Slow Food”, que se utilizó en contraposición al conocido “Fast Food”, se quiso aludir a un modo de vida tranquilo y sin prisas, sobre todo cuando nos sentamos a la mesa.


El Slow Food es un movimiento que nació a finales de los años 80. En los últimos años, se ha popularizado ampliamente debido al ritmo de vida (Fast Life) y a la alimentación (Fast Food) que tiene la mayoría de gente hoy en día. Con la expresión “Slow Food”, que se utilizó en contraposición al conocido “Fast Food”, se quiso aludir a un modo de vida tranquilo y sin prisas, sobre todo cuando nos sentamos a la mesa.

El símbolo de este movimiento es el caracol, cuya lentitud proverbial es tomada como referencia a la hora de moverse por la vida y degustarla.

El temido ritmo del “Fast Life”, junto con el conocido “Fast Food”, nos hace perder conciencia de algunos alimentos o sabores, que a su vez, van unidos a recuerdos, tradiciones gastronómicas, etc.

Este movimiento constituye pues una filosofía de vida y una forma de alimentación. Promueve la alimentación natural, ecológica, de calidad y de proximidad. Lucha para impedir la desaparición de las tradiciones gastronómicas locales, y la ignorancia de muchos en cuanto a nutrición, origen y sabor de los alimentos, etc.

Actualmente, la asociación “Slow Food” cuenta con más de 100.000 miembros repartidos en 132 países de los 5 continentes. Entre estos miembros, encontramos agricultores, cocineros, restauradores, etc.

La filosofía de este movimiento parte de la idea de que para alcanzar una mejor calidad de vida, es necesario considerar la historia, la cultura y el origen de los alimentos, sobre todo de los platos típicos locales. Por ello, el movimiento “Slow Food” promueve la producción ecológica, tanto agrícola como animal, para respetar el equilibrio del ecosistema.

Actualmente, el movimiento “Slow Food” tiene miles de sedes, llamadas “Convivias”, repartidas por todo el mundo. En ellas, se explica y promociona el “Slow Food”, se realizan actividades y cursos de cocina, etc.

Al igual que los caracoles, debemos tomar el tiempo necesario para comer y degustar lo que comemos, dejando de lado el “Fast Life” y disfrutando de los placeres que nos aportan relajación, bienestar y felicidad.

¿Por qué no? ¡Pongamos un poco de slow food en nuestra vida!

Fuente: http://www.nutricionequilibrada.es

 
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